Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias

OrquideAlucinadA

mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

Práctica de plástica ecléctica y esporádica

Naturaleza muerta

El vaso se insola en la mesita
al pie de la ventana
ya exhaló el último vapor de su memoria
sólo un reseco rastro dactilar
lo reivindica
de su mineralidad inocua.

Impresionismo

El pasto
turgente de verde y de rocío
no humecta la hoja
ocre
quebradiza
sólo
(no sólo)
es un marco vivo
un cabal contraste
un realce mutuo
nacimiento
olvido.

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Prosa

Donde hay una necesidad hay un derecho


A raíz de un brevísimo posteo de un amigo se disparó un interesante debate sobre el valor o disvalor de algunas expresiones culturales. En este caso se trataba específicamente de la música, pero vale para todas las ramas del arte.

¿Hay arte de calidad y arte berreta?
¿Cómo se clasifican lo bueno y lo malo? (hablamos de arte)

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Humor

Tu piel, tus ojos, tu boca, mi inodoro

Tu piel tiene la tibieza
de los pedos que, en la cama,
uno deja salir, quedos,
en la noche o la mañana.

En tus ojos se adivina
la calidez que provoca
el pis en una PIScina;
ojos pardos que semejan
dos culos de perros negros
que en la oscuridad se alejan.

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Nubes a cuerda

Globos

Globos en el aire
globos transparentes
cristalinos como la voz del agua
quietos como la espera

flotan

flotan

no los agita la corriente de ojos
ni las ondas mudas del aliento

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!