Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias

OrquideAlucinadA

mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

Equívoco

Yo soy de un tiempo viejo
en que los perros azules de la luna
aullaban a la tierra
y las flores de néctar presuroso
iban aladas en bandada
picoteando mariposas
convocando colibríes
abejas y colores
entregando su savia sin ofertas
descuentos ni cupones
sin condición ni precio

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Prosa

El cangrejal de Fabio

(de conversas con el amigo Fabio Morasso, que se fue queriendo)

La vida nos arroja al azar a un mundo muchas veces hostil. Algunos caen y brotan en ambientes favorables, otros caemos desnudos e inermes en un cangrejal (pobres cangrejos), del que no sabemos nada ni queremos saber, un mundo que nos es completamente ajeno porque nuestro mundo interior nos dice que pertenecemos a otro totalmente distinto.

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Humor

Extraños sones

Del ático desliza su cadencia
una rara y muy suave melodía
que turba mi cansino mediodía
con metálico timbre. Sin clemencia

pulsa la cuerda atroz de mi conciencia
que martilla mis sienes con porfía
y, de a poco, me sume en la agonía,
la desesperación y la demencia.

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Nubes a cuerda

Nictoplasma

Revuelvo con un dedo
la viscosa espesura de la noche

negro…

más negro…

menos negro…

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!