Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias

OrquideAlucinadA

mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

Aguas místicas

En tus manos huidizas
retorno en juegos al niño
allí disuelvo
los duros cristales de las lágrimas
y escurro los lodos corrosivos

zambullo las guerras cotidianas
que ahogan en tu vientre
sus desdichas

allí me nutro de espumas generosas
que estallan su alegría en todo el cuerpo
expulsando demonios y fantasmas

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Prosa

La belleza, esa sutil subversiva

… o cómo puede o no cambiar la realidad.

Amamos de la belleza lo que en ella vemos de nosotros mismos. Lo sé: no es una idea nueva, pero en estos tiempos tan aplanados, tan avasallados por conceptos como utilidad, riesgo, costo-beneficio, y demás límites que nos impone la “adultez”, vale la pena recordarnos como seres capaces de crear, apreciar, vivir belleza, no sólo en sentido estético (asumo como belleza todo lo que enriquece: conocimiento, bondad, respeto), sino como alimento, como disparador intelectual y sensitivo.

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Humor

Animaladas IV


A pura velocidad
en dos ruedas, meta y meta,
mi rauda motocicleta
me lleva a cualquier lugar.
Viajo de aquí para allá
sin demora y sin espera,
paso a quinta de primera
volando y sin asustarme.
Permítanme presentarme:
soy la iguana motoquera.

DHB

Nubes a cuerda

Expectatio

Entre las verticales del cristal
flotando silenciosa
la esfera de hematite
soltaba sus ásperos pedruscos
prismas de sal
se amontonaban
en el asfalto

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!