Remolinos de insomnio

Resignado a un limbo insustancial
me dejo llevar por los delirios del desvelo
¿Quién sabe? quizás sus gases narcóticos
despierten amorfas floraciones
o imposibles melodías.
I
Un reloj taconea a mi costado
su solitaria travesía de horas rengas.
II
El farol de la calle
dora el cerco que asoma a mi ventana
y una selva de ámbar
invade mi trópico de ensueños.
III
Por momentos trae la brisa
recuerdos de rosales
y floto un poco en su dulzura
evocadora de otros pétalos
ya llevados por el viento.

